miércoles, 15 de enero de 2014

¿Afectan las emociones negativas a mi salud?

Cuando las emociones negativas se ponen de manifiesto nuestro cuerpo, a nivel físico, se sufre. Ante una enfermedad su desarrollo a nivel físico depende mucho del estado de ánimo de la persona, en caso de enfermedades como el cáncer  o la fibromialgia se ha demostrado que el aprender a gestionar las emociones y encontrar cierto equilibrio emocional, hace que la presencia de sentimientos positivos ayude a la recuperación del paciente.
El psicólogo Robert Ader realizó un estudio en la Facultad de Medicina y Odontología de Rochester en donde descubrió que el sistema nervioso es importantísimo para el sistema inmunológico (o de defensa del cuerpo), ambos se relacionan haciendo que cerebro, emociones y cuerpo, estén íntimamente comunicados. Así se  descubrió que las emociones negativas como la ira, la depresión, la ansiedad y el estrés provocan si se padecen, la liberación de hormonas y sustancias llamadas catecolaminas (epinefrina, norepinefrina, también llamadas adrenalina y noradrenalina) cortisol, prolactina, endorfinas beta y encefalina, que cuanto más tiempo se segregan más deterioran el funcionamiento del aparato inmunológico y entonces el organismo es susceptible de enfermarse más que otro individuo que no manifiesta emociones negativas.
En otro estudio se descubrió que estar expuesto a la ansiedad crónica, prolongados períodos de tristeza y pesimismo, continua tensión, hostilidad, cinismo o desconfianza conlleva doble riesgo de contraer enfermedades como: asma, artritis, dolores de cabeza, úlceras pépticas y problemas de corazón.
Pero  ¿cómo afectan las emociones a los distintos órganos? En la Medicina Tradicional China se relacionan las emociones con los distintos órganos:
El hígado y la vesicula biliar se le relacionan con emociones  como la ira, el enfado,  la agresividad, la cólera o la rabia.
El riñón y la vejiga se relaccionan con emociones como el miedo, la indecisión, el desánimo, la aprensión, la falta de autoestima o de voluntad.
Intestino delgado y corazón se relacionan con emociones negativas como la depresión, el llanto, la queja continua, la falta de imparcialidad.
Bazo y estómago  se relacionan con la preocupación obsesiva o la despreocupación, la irresponsabilidad, las obsesiones.
Pulmón e intestino grueso se relacionan directamente con la tristeza, la angustia, la pena, depresión, desinterés, falta de instinto de supervivencia.
En la imagen de la izquierda se ve qué le ocurre a nuestro organismo cuando nos enfadamos.
Como veis emociones y órganos van de la mano, lo mismo para emociones positivas como negativas, pero éstas últimas son muy dañinas, tenerlo en cuenta y no dejéis que una emoción negativa dañe algo más que vuestro orgullo.



 Imagen: Fuente Notimex.


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